
Cedro en las páginas de El Espectador
¿Qué hace que una marca sea real? No el logo. No las redes. Es cuando otros, que no tienen nada que ganar, hablan de ti.
Eso fue exactamente lo que pasó cuando El Espectador —uno de los periódicos más importantes y respetados de Colombia— decidió contar la historia de Cedro.
Una historia que vale la pena contar
El Espectador publicó en su sección de Emprendimiento y Liderazgo el perfil completo de Cedro, una marca que nació en medio de la pandemia, en una pequeña habitación de una casa, con pocos ahorros, mucha fe y el deseo genuino de hacer algo útil para Colombia.
La periodista Tatiana Gómez Fuentes eligió a Cedro entre miles de emprendimientos colombianos para ser parte de su reconocida sección 23 preguntas para emprendedores, un espacio donde solo llegan las historias que realmente merecen ser escuchadas.
👉 Lee el artículo completo en El Espectador aquí
Lo que El Espectador vio en Cedro
No era solo una marca de ropa. Era una historia de familia, de territorio y de propósito.
El artículo recoge la esencia de lo que somos: un proyecto creado por una mamá y sus dos hijos, donde la confección —que por años fue el sustento del hogar— se convirtió en la base de algo más grande. Un emprendimiento que desde sus primeros días apostó por producción responsable, materiales de calidad, diseño atemporal y generación de oportunidades reales para jóvenes y madres cabeza de familia.
Eso es lo que El Espectador decidió destacar. No solo la prenda. La persona detrás. El proceso. El por qué.
Moda que habla de Colombia
Uno de los puntos que más resonó en la publicación fue la inspiración detrás de cada pieza: los paisajes de nuestra tierra, la música de sus regiones, la arquitectura, la herencia ancestral.
En Cedro no seguimos tendencias. Creamos piezas atemporales que llevan en su ADN algo que ninguna marca extranjera puede replicar: el alma de Colombia
Eso fue lo que vio El Espectador. Y eso es lo que tú llevas puesto cuando eliges Cedro.
De una habitación al país entero
Lo que empezó con unas muestras subidas a internet —con la fe de que algo bueno pasaría— hoy es una marca con más de 15.000 clientes satisfechos, presencia en todo el territorio nacional y un equipo de más de 15 personas que trabajan con amor y propósito en cada pieza.
La aparición en El Espectador no fue un punto de llegada. Fue una confirmación: que vamos por buen camino.
Esto es solo el comienzo
Seguimos construyendo. Seguimos aprendiendo. Seguimos haciendo ropa que respeta a quien la usa, a quien la fabrica y al país que la inspira.
Si todavía no conoces lo que hacemos, este es el mejor momento para descubrirlo.
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